Es una película incolora, pegajosa compuesta por bacterias y azúcares que se forma y adhiere constantemente sobre los dientes. La misma es la causa principal de la enfermedad de las encías como la gingivitis (encías sangrantes e inflamadas) y periodontitis (enfermedad de los tejidos de soporte del diente). Esta también puede ocasionar caries, ya que las bacterias se adhieren a los dientes y las mismas producen la desmineralización del esmalte de los dientes dando lugar a que el tejido se debilite y se forme posteriormente la caries.
Si la placa bacteriana no se retira a diario y correctamente la misma se endurece y puede convertirse en lo que conocemos como sarro o tártaro.
Es fácil prevenir la placa con cuidados adecuados como los son:
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Cepillase cuidadosamente, por lo menos dos veces al día, ya que esta se forma cada 12 horas.
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Utilizar el hilo dental diariamente para retirar la placa que se forma entre los dientes y debajo del borde de las encías, donde el cepillo dental no llega.
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Limitar el consumo de almidones y azúcares, especialmente alimentos pegajosos.
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Programar un calendario de visitas regulares al odontólogo para las limpiezas profesionales y los exámenes odontológicos.