Los dientes pueden cambiar de color por dos grandes causas principales:
Causa Intrínseca
Causa Intrínseca
Las decoloraciones extrínsecas se deben a depósitos de la superficie de los dientes, como comida (por ejemplo: café, té, vino tinto, zumos de fruta, frutas y especias), tabaco, químicos (enjuagues bucales, soluciones fluoradas), medicación con hierro y bacterias cromógenas. Por lo general, estas decoloraciones se pueden eliminar con una limpieza dental profesional. Para la prevención de la decoloración extrínseca, es importante la eliminación profiláctica de la placa y los depósitos.
La decoloración intrínseca puede ser el resultado de cambios estructurales y dimensionales de la dentina o el esmalte, como cambios relacionados con la edad, caries del esmalte inicial y fluorosis dental. Las inclusiones de color pueden suceder antes de la aparición de los dientes (por ejemplo: después de la administración de tetraclicina durante la segunda mitad del embarazo y durante los primeros años del niño) o tras la aparición de los dientes debido a una necrosis de la pulpa (afección irreversible del nervio).
La decoloración externa provocada por la comida y el tabaco se elimina mediante una limpieza profesional en profundidad en la clínica odontológica. El uso de las llamadas pastas blanqueadoras también puede ayudar a reducir la decoloración superficial. Pero es muy posible que la decoloración que existe desde hace años requiera un blanqueamiento profesional. La decoloración interna se puede eliminar blanqueando o cubriendo las áreas visibles con veneers de cerámica para cambiar el color de los dientes. Todos estos métodos son seguros y eficaces. Su dentista le aconsejará sobre el tratamiento que más le conviene dependiendo de la situación específica y de los resultados que desee obtener.